Meet the designer: Lis Bazan

¿En qué te inspiraste para la colección que presentaste en LifWeek?

La colección se llamada Sentí Corpórea y tiene como punto de partida la dicotomía humana más antigua – la dualidad entre mente y cuerpo. Es el cómo nosotros lidiamos con que nuestros actos no estén influenciados bajo los sentimientos pero de cierta manera siempre van de la mano por más que tratemos de ocultarlo. Es una mirada a la dualidad a través del tejido, ya que mucha de las referencias que tomó ha sido transcrita en telar y tejido a mano hecha por comunidades artesanales textiles.

Describe tu estilo de trabajo en una frase.

Llevar un concepto de inspiración hacia la experimentación de formas y texturas a través del tejido, rescatando técnicas textiles ancestrales –  llevándolo hacia la modernidad.

¿Por qué elegiste trabajar con artesanos como tu primera fuente de creación?

El trabajo con artesanos no viene de ahora. Yo durante mucho tiempo y a lo largo de mis estudios y trabajos siempre apoyaba a mi mamá en el trabajo junto a artesanos textiles. Ella exporta textiles peruanos y cerámica y me ha inculcado el respeto y amor del arte que cada comunidad puede brindar y de la misma forma a colaborar con ellos teniendo ellos las increíbles manos y yo la innovación en diseño. Es por ello, que ahora siendo yo quien tuvo la posibilidad de una plataforma como LIFWeek y PeruModa no dude en que debía mostrarse ese arte de una manera más moderna y conceptual.

¿Quién es tu mayor influyente a la hora de crear?

Creo que influyen varios factores. Cuando creo un concepto me gusta partir de varias fuentes de inspiración. Por ejemplo para esta colección – leí varios libros de filosofía que hablaban sobre los diferentes puntos de esta dualidad. También mi hermana me prestó sus libros médicos donde se ve esa dicotomía que llega a ser a veces una dicotomía de la psiquis. Y por otro lado, me gustó ver las obras de Kandinsky, ya que el juego de color es algo que plasmo mucho en esta colección. Eso sí, tengo bastante plasmado la influencia de poder transcribir todo lo que creo en tejidos, y experimentaciones textiles.

¿Cuál crees que es el aprendizaje que has sacado después de concursar en Jóvenes Creadores al Mundo?

Dos cosas me llevo de este concurso. La primera fue que a veces la espera puede traer cosas que ni te imaginabas. Como muchos sabrán por temas de huaicos, este desfile – el cual estaba programado en abril – se canceló y hubo una larga espera donde mis prendas tal cual las vieron en pasarela estuvieron guardadas por meses. Eran sentimientos encontrados por muchos meses junto a mis otros compañeros. Pero al final, nos dio tiempo de pulir y presentar, creo que en general, un buen performance de colecciones.

Por otro lado y más importante, la amistad. Poco se ve que en un concurso, los que participen formen una amistad tan sólida como la nuestra. Tenemos hasta grupo de WhatsApp donde nos comunicamos siempre contándonos nuestro día y tratando de apoyarnos siempre. En este concurso, puedo decir que todos hemos puesto el hombro por todos y nos hemos apoyado 100% a pesar de ser conscientes que todos estábamos en competencia.

Si tuvieras que traducir “Sentí Corpórea” en el “Por qué” de cada uno de los elementos que utilizaste para la creación de esta colección, ¿Cómo lo harías?

Sentí Corpórea, es una mirada al alma – al cuerpo a través del tejido. Es una colección que entrelaza la pasión y el cuerpo para sostenernos del abismo. Es una historia que une dos fuerzas contrarias, La viga y la columna creando una base – El pasado y El ahora. Todos los elementos son transcritos en textiles artesanales peruanos que finalmente son la tradición, el orgullo del hombre, la solución de vida y el encuentro consigo mismo.

¿Cuál ha sido el error que te ha enseñado más a lo largo de tu carrera como diseñadora?

Creo que el aceptar trabajos por amor al arte, dar todo por ello, quedándome horas, trabajando hasta domingos y que ellos jamás reconozcan el esfuerzo trabajado durante meses y por el contrario dejar que abusen de tu responsabilidad, permitiendo que digan que no podía y que jamás podría llegar a ser lo que poco a poco ahorita estoy consiguiendo.

¿Cómo te visualizas de aquí a 10 años?

Prefiero no hacerlo y vivir lo que venga, tropezar y seguir aprendiendo. Pero algo que si tengo claro, es trabajar con la moda viéndolo desde un aspecto mas social, dándole un giro, permitiendo que se reflejen las manos peruanas, el arte textil, la ayuda a comunidades. Somos un país con oportunidades, diverso no frívolo.

¿Hay algo que quieras decirle a los chicos que están estudiando moda o están por empezar en este rubro?

No dejar tu sueño si realmente estás seguro que es tu pasión. Es una carrera de harta dedicación, donde te tropezaras mil veces, te criticarán, te dirán muchas cosas en el camino, pero está en ti seguir. Cada error es una oportunidad de crear y de superación. Al final del día si crees en tu trabajo, la gente también lo hará.

¿Qué crees que debería mejorar el mercado peruano con respecto a la industria de la moda?

Permitir que nuevos diseñadores muestren su arte. Hay mucho potencial de gente joven que no puede mostrar su arte ya que al no ser reconocidos o no pertenecer a cierto status, se les cierra las puertas. Debería haber más plataformas como Jóvenes Diseñadores, donde realmente vean que el Perú tiene gran potencial.

¿Cuál crees que es el valor agregado de tu trabajo?

Trato de no caer en el típico cliché de inspirarme en el Perú, ya que no podría adueñarme de un arte ya establecido. Yo trato que mis colecciones sean más conceptuales, experimentales y que a partir de ahí yo pueda transcribirlo usando recursos como las técnicas textiles ancestrales de tejido y telar. Mi valor agregado es tener la posibilidad de colaborar y siempre reconocer la colaboración de tejedoras y comunidades que me permiten a mí, mediante su arte, transcribir el mío.

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